KanYe West es uno de los raperos más poderosos e influyentes de la escena. Una escena que recientemente, ay, se le quedó pequeña. El artista de Chicago quiere mucho más. Dominar el mundo. Y allá donde no llegué su talento, llegará la tecnología. West editó el pasado mes su disco, 808s and heartbreak. Saludado como uno de los mejores del año pasado por unos y denostado por otros, se trata de su gran tratado de pop doliente y confesional. El único problema con el que se topó a la hora de cantar fue el detalle sin importancia de que nunca supo cantar. Así que, debido además a una ruptura reciente y al fallecimiento de su madre, el disco llegó marcado por el ubicuo uso del Auto-Tune, un aparato que sirve para corregir los errores de afinación del vocalista en apuros.
Versiones más primarias de estos cacharros se han usado en semisecreto desde hace décadas -al parecer, John Lennon los utilizó para minimizar la desafección que sentía por el sonido de su voz grabada-. Auto-Tune, cuya primera versión data de 1990, se hizo popular en 1998, cuando Cher editó el single Believe, el primer tema que, en vez de tratar de esconder el uso de este adminículo, lo exhibía con orgullo. Fue un éxito descomunal y, al contrario de lo que se podría esperar, el público y la prensa siguieron más preocupados por el uso de la cirugía estética de la cantante que por el abuso de la cosmética sonora.
En cualquier caso, el uso de estos aparatos y, en general, de tecnologías asequibles y fáciles de usar plantea un debate interesante. Muchos recuerdan aún a Milli Vanilli, aquella pareja de no-cantantes que en 1990 ganaron varios Grammys, de los que más tarde serían despojados al descubrirse que actuaban en playback. ¿Utilizarían hoy Milli Vanilli Auto-Tune? Mejor: ¿a alguien le importa aún quién canta en los discos? ¿No participa esta tendencia de una filosofía similar a la que inspira los concursos de televisivos de talentos? "Las barreras entre naturalidad y artificialidad desaparecieron con la industria farmacéutica", ironiza Gerardo Cartón, del sello español PIAS. "Soy partidario de los avances tecnológicos en la industria del disco. Se trata de que las canciones te taladren el cerebro y el corazón. Si el Auto-Tune lo logra, bienvenido sea". Sasha Frere Jones se limita a recordar la respuesta de Hildebrand a la observación de un periodista que definió a su criatura como "un instrumento malvado". "Dijo: 'Mi mujer lleva maquillaje, ¿te parece eso también malvado?' Lo de la maldad parece exagerado, pero la analogía del maquillaje es bastante adecuada. Después de todo, no hay nada natural en la música grabada".
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